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01. JUN. 2017

¿Es mi hijo demasiado pequeño para ser runner?

Si tienes hijos es posible que más de una vez hayas tenido que correr «tras» ellos. Aunque aquí lo que te explicamos es cómo y cuándo hacerlo «con» ellos

¿Te pone ojitos cada vez que te plantas las zapatillas para salir a correr? ¿En algún momento te ha pedido acompañarte? ¿O es a ti a quien realmente le apetece que lo haga? Si corres y, además, eres padre o madre es posible que te hayas visto en alguna de estas situaciones. Y también que te preguntes si es mejor convertirle en un runner cuanto antes o esperar unos años.

Todo depende de la edad del niño y de cómo se planteen esas sesiones de running. Si el pequeño tiene menos de cinco años es mejor dejarlo para más adelante. En su libro Cambia tu vida, ponte a correr (Ediciones Oniro), la doctora especializada en Medicina del Deporte Eva Ferrer Vidal-Barraquer aconseja no forzar la máquina, ya que en edades tan tempranas ni su cuerpo ni su postura han alcanzado aún la madurez suficiente, por lo que el riesgo de sufrir futuras lesiones aumenta de forma exponencial.

A partir de esa edad, se puede ir introduciendo la práctica a través de juegos como el pilla-pilla o el pañuelo. Con ellos, poco a poco se habituará a correr y se irá beneficiando de todo lo que aporta este deporte a su salud (cardiovascular, respiratoria, etc) mientras pasa un buen rato, algo esencial para cualquier actividad que se desarrolle en esas edades.

Pasados unos años, podemos invitarle a salir a correr con nosotros. Lo ideal sería que esas primeras salidas las realice en bicicleta o patines para que así se canse menos. Si charlamos sobre nuestra afición, compartimos con ellos los motivos por los que corremos y cómo nos sentimos cuando lo hacemos, es más fácil que se sientan atraídos por esta disciplina.

La doctora Ferrer considera los 12 años un buen momento para pasar a otro nivel. Apuntarle a carreras populares de corta distancia puede ser una buena manera de darle la oportunidad de que se pruebe en el mundillo del running a la vez que va superando sus propias metas. Sin olvidar nunca el componente lúdico que tiene que acompañar a la práctica. De ahí que convenga elegir pruebas pensadas específicamente para ellos. La DKV Run Baby Run que se celebra en las inmediaciones de Faunia, en Madrid, es ideal para los que comienzan a correr ya que su recorrido apenas alcanza los 3 kilómetros. Alcanzar la meta es de por sí un aliciente ya que esta suele situarse en el interior del parque.

También en Madrid se celebra anualmente la carrera Corre por el niño. Tiene lugar en las inmediaciones del parque de El Retiro y los fondos recaudados con las inscripciones se destinan a los proyectos que realiza la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Niño Jesús.

Participar en carreras donde los protagonistas son los niños, no solo como corredores sino también como destinatarios de lo recaudado, es una forma de alentar a la vez su espíritu solidario y el deportivo. Otras pruebas de estas características son la Carrera Solidaria Contra el Cáncer Infantil que se celebra en Santander; Tus kilómetros nos dan vida, en Sevilla, también contra el cáncer infantil; o la Fun for Run, que tiene como escenario el parque temático PortAventura y cuyos beneficios se destinan a la Asociación de Síndrome de Down en Tarragona.

Algunas de las pruebas más populares cuentan con su propia versión mini. Es el caso de la San Silvestre Vallecana, que el pasado año presentó su versión mini, también con fines benéficos.

Otras carreras, como las Holi Run, aunque no están pensadas específicamente para niños, cuentan con un componente lúdico (en este caso, los polvos de colores con los que se rocía a los corredores) que las convierten en una cita crucial para las familias runners.

Y, ya sea en el parque o en una carrera popular y tengan la edad que tengan, los pequeños siempre deben salir a correr con el calzado adecuado. Invertir en unas buenas zapatillas es, si cabe, más necesario cuando se trata de un pie que está en pleno desarrollo.