Descubre todas las curiosidades que rodean
a nuestro deporte favorito

01. MAR. 2017

Runners minimalistas: correr sin amortiguación o incluso descalzo

¿Te dijeron que para salir a correr lo primero que tenías que hacer era hacerte con unas zapatillas con buena amortiguación?

Cada vez hay más gente que piensa que deberíamos tender a lo contrario: a añadir la menor cantidad posible de elementos artificiales a nuestra pisada. De esa idea nacen las corrientes llamadas «descalcismo» y «minimalismo».

La idea parte de la evidencia de que las tribus que acostumbran a ir descalzas tienen los dedos de los pies mejor alineados y sufren menos lesiones en esta parte del cuerpo, mientras que el calzado convencional de las sociedades occidentales hace que el pie se comprima y tenga numerosos problemas. El uso de zapatillas para hacer deporte, y para la vida en general, está asociado a la aparición de problemas como la fascitis plantar, la desalineación del dedo gordo, la aparición de juanetes y la aparición de rozaduras y ampollas desconocidas en tribus que viven descalzas.

Para correr descalzo hay que cambiar la técnica de carrera para aprovechar al máximo el amortiguamento natural que tenemos. Los defensores del descalcismo piensan que el calzado bloquea y «adormece» nuestra forma de pisar. Los pies, dicen, se atrofian como se atrofiarían los dedos de las manos si acostumbráramos a usar siempre guantes.

Los corredores minimalistas dicen tener los tobillos más fuertes y eliminar los problemas derivados de la pronación (pisar «más fuerte» con la parte interior de la planta del pie. El deportista Abebe Bikila llegó a ganar una maratón sin zapatillas (eso sí, la siguiente vez repitió con calzado)

¿Yo también puedo?

Piensa en el alivio que sientes cuando te descalzas en casa o en el césped. Eso debería hacer que al menos te cuestionaras si la amortiguación y el «drop» (tacón en las zapatillas), cuestiones en las que tanto empeño ponen las compañías de calzado, son realmente lo más recomendable.

Si uno decide empezar a correr descalzo, tiene que llevar a cabo un periodo de adaptación: el pie no está acostumbrado, así que es mejor empezar en casa y seguir por terrenos sencillos antes de adentrarse en senderos con piedras y otras irregularidades.

Los primeros reparos vienen por el miedo a hacerse daño. Pero los expertos en descalcismo aseguran que herirse con objetos externos como cristales o jeringuillas es más difícil de lo que parece, ya que al correr descalzos se agudizan los sentidos.

Si aún así no te decides al cambio radical que supone desnudar por completo tus pies, siempre puedes optar por el calzado minimalista. Lo hay tanto deportivo como de calle.

Sin llegar al extremo de correr solo con la amortiguación natural, algo que sí podemos hacer siempre que se presente la ocasión es caminar descalzos. Además de ser placentero, sobre todo si se realiza en ciertas superficies como la arena de la playa, tiene otros beneficios: las rodillas y caderas sufren menos porque la zancada es más corta, mejora la postura, fortalece el pie y recoloca los dedos, reduce el estrés… Incluso hay un estudio de Bournemouth University que asegura que los niños que caminan descalzos se comportan mejor y tienen un mejor rendimiento en las aulas.