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01. JUN. 2018

Ahorra energía a tu ciudad mientras correr

Correr de una manera adecuada y acorde con nuestro estado físico es una práctica saludable para cualquier persona, pero también puede y debe serlo para el entorno. En una sociedad cada vez más concienciada de la importancia de preservar el medioambiente, el running ofrece la oportunidad de colaborar con el ahorro energético que el planeta tanto demanda, especialmente en las grandes urbes.

El runner debe respetar su entorno, ya sea urbano o natural. Además de las medidas que cualquier persona puede tomar para no desperdiciar energía en su hogar o lugar de trabajo, quien sale a correr puede contribuir de múltiples maneras más a la sostenibilidad.

Aprovechar nuestra afición al running para realizar corriendo desplazamientos como acudir a realizar unas compras, es la manera más sencilla de ahorrar emisiones de CO2 y dinero. Pero hay muchas más medidas que podemos tomar para ahorrar energía en torno a la práctica de este deporte, como no excedernos en el tiempo que pasamos bajo la ducha tras salir a correr. Si, además, no abusamos del agua caliente y cerramos el grifo mientras nos enjabonamos, ahorraremos una buena cantidad de litros y de electricidad.

La colada de la ropa de deporte ofrece otra buena oportunidad de ahorrar energía. Cuesta resistir a la tentación de meter las prendas empapadas de sudor directamente en la lavadora. Pero si intentamos que este lavado coincida con las horas Valle de consumo eléctrico (de las 22:00 h. hasta las 12:00 h. del día siguiente en invierno y desde las 23:00 h. a las 13:00 h. en verano), reduciremos la carga de las centrales eléctricas en sus horas más ajetreadas y, en función de nuestro contrato, ahorraremos en la factura. Por otra parte, las lavadoras actuales ofrecen la posibilidad de realizar lavados cortos (muy adecuados cuando introducimos pocas prendas en el tambor) y ecológicos que nos ayudan a aportar cada día un granito de arena al ahorro energético.

Los runners también pueden colaborar activamente con el reciclaje depositando en los contenedores adecuados los envases de las bebidas, geles y demás alimentos que consumen durante sus entrenamientos. Reciclar la botella de nuestra bebida isotónica puede parecer una acción pequeña, pero basta imaginar el número de envases que miles de runners desechan cada día para darse cuenta de la dimensión de ese gesto. Conscientes de este hecho, los organizadores de algunas carreras populares empiezan a solicitar a los corredores que lleven sus propios envases para minimizar el uso de botellas de plástico y vasos. No hay que olvidar que en la actualidad muchas zapatillas de running se fabrican a partir de materiales reciclados, especialmente plástico.

El calendario de carreras populares cuenta cada año con más carreras comprometidas con el cuidado del planeta como, por ejemplo, EcoRun. Coincidiendo con el Año Internacional del Turismo Sostenible, la Casa de Campo de Madrid acogió en 2017 la quinta edición de esta prueba festiva y solidaria que promueve valores de respeto al medioambiente y el desarrollo sostenible. También las firmas vinculadas al running están tomando conciencia de la importancia de preservar nuestro entorno y diseñan iniciativas como Run for the Oceans, una carrera virtual ideada por la firma de productos digitales Runtastic en colaboración con Adidas y la ONG Parley for the Oceans: mediante una app, los corredores pueden sumar kilómetros para la preservación de los océanos.

También existe la posibilidad de dar una segunda vida a nuestra equipación cuando ya nos hemos cansado de ella o queremos utilizar otra más nueva. La ONG Mozambique Sur y el Liceo Europeo de Alcobendas (Madrid) recolectan material de running y lo envían a zonas desfavorecidas del planeta. El año pasado lanzaron la campaña #Runcycle con la que esperaban reciclar 2.000 pares de zapatillas para darles una segunda vida en Mozambique.