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31. OCT. 2017

Correr por la noche: ventajas y recomendaciones

Silencio (o menos ruido), temperaturas más agradables, menos distracciones, menos transeuntes… Son solo algunos de los beneficios de correr cuando otros ya están pensando en la cama o inmersos en ella. Diversos estudios sobre los ritmos biológicos avalan desde hace años los beneficios de practicar deporte por la noche, momento en el que nuestro cuerpo ofrece más movilidad y podemos sacar mayor partido a nuestras capacidades pulmonares. Además de liberar tensiones acumuladas estimulando el flujo sanguíneo en el cerebro, ejercitarse por la noche permite asimilar las grasas e hidratos de carbono consumidos durante el día. Si corremos antes de acostarnos, es muy posible que el cansancio nos ayude a conciliar mejor el sueño (siempre que no cenemos copiosamente o nos acostemos justo después del ejercicio); si lo hacemos al levantarnos, comenzaremos el día con la mente más despejada para centrarnos en nuestros quehaceres.

Si queremos evitar posibles riesgos de correr sin luz diurna, estamos obligados a extremar las medidas de seguridad. A una equipación apropiada para la práctica del running y adaptada a las temperaturas nocturnas en las diferentes épocas del año, debemos sumar el uso de materiales reflectantes y accesorios que, literalmente, nos permitan brillar con luz propia. Actualmente, la mayor parte de las prendas y zapatillas específicas de running cuentan con zonas reflectantes, pero no siempre es suficiente. En el mercado es fácil encontrar brazaletes, tobilleras e incluso chaquetas con luces LED que convertirán nuestra carrera nocturna en una práctica mucho más segura. Si nuestra ruta es por parques, bosques o zonas de montaña con nula visibilidad, necesitaremos una luz frontal, sujeta a nuestra cabeza o nuestro pecho, que nos alumbre el camino. Correr por zonas conocidas facilitará que podamos centrarnos más en nuestro esfuerzo y menos en el entorno.

Pese a todo, debemos ser siempre conscientes de que un runner es mucho menos visible durante la noche y tendremos que extremar las precauciones, especialmente si tenemos que cruzar carreteras o transitar cerca de ellas. Si no nos queda más remedio que correr por una, lo tendremos que hacer siempre por el arcén y de cara al tráfico para no llevarnos sobresaltos. Si nuestra ruta va a transcurrir por zonas poco pobladas, es muy recomendable portar algún tipo de identificación y un teléfono móvil que nos pueda sacar de un aprieto en caso de necesitar ayuda y no ver a nadie alrededor.

La ausencia de luz provoca que únicamente podamos distinguir bien lo que tenemos más cerca y este hecho proporciona al runner una motivadora sensación de mayor velocidad que cuando se corre a plena luz del día y se divisan objetos más lejanos. Por esta misma razón, es mejor no correr escuchando música por la noche y mantener muy activos los sentidos de la vista y el oído para evitar obstáculos inesperados. Si no puedes vivir ni correr sin música, utiliza únicamente un auricular.

Pero correr de noche no es sinónimo de soledad y, si hablamos de seguridad, dos runners siempre serán más visibles que uno. A los numerosos grupos y clubs de running que organizan sus rutas por las noches hay que sumar también el creciente auge de las carreras nocturnas. Entre la larga lista de pruebas de este tipo destacan la Bilbao Night Marathon, cuya última edición tuvo lugar el pasado 21 de octubre y contó con 11.000 participantes; la Noche de San Antón, carrera urbana internacional que desde 1984 se disputa en el mes de enero por las calles de Jaén y oferta un máximo de 12.000 dorsales; o la Carrera Nocturna del Guadalquivir, que tiene lugar en Sevilla el último viernes de septiembre con más de 24.000 corredores.