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16. NOV. 2017

Pelis para hacerte un maratón de cine

El séptimo arte ha reflejado en numerosas ocasiones la pasión por correr. Obviando el hecho de que se trata de un recurso imprescindible en argumentos que incluyen persecuciones o huidas, mirando a la gran pantalla hemos podido compartir las sensaciones de quienes recorren distancias cortas y largas por ambición deportiva, por mantener la forma o por un deseo de superación personal. En este artículo enumeramos algunas de las más destacadas.

Aunque existían algunos precedentes —especialmente en forma de documental, con el genial Olympia (Leni Riefenstahl, 1938) como referente— la adaptación cinematográfica de la novela de Allan Sillitoe La soledad del corredor de fondo (Tony Richardson, 1962) está considerada la primera película que utiliza el atletismo como hilo argumental. En este filme vemos cómo un joven británico de clase obrera, sin apenas recursos y recluido en un correccional por robar, encuentra sentido a su vida gracias a sus notables aptitudes para las carreras de larga distancia. En La prueba del valor (Michael Winner, 1970) se cuenta la historia de cuatro maratonianos (un inglés, un americano, un checoslovaco y un aborigen australiano) que preparan, cada uno a su manera y con diferentes motivaciones, su participación en los Juegos Olímpicos de Roma 1960.

Dustin Hoffman ya llevaba prácticamente una década entre las estrellas más cotizadas de Hollywood cuando protagonizó Marathon Man (John Schlesinger, 1976), aclamado thriller en el que el actor da vida a universitario que se ve involucrado en oscuras tramas mientras entrena duramente para correr su primer maratón de Nueva York. Mucho menos reconocido, a pesar de su título, fue Running (Steven Hilliard Stern, 1979), filme protagonizado por un entonces emergente Michael Douglas, quien encarna a un hombre fracasado que afronta el reto de obtener la clasificación para los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 como única vía de salvación.

Si hay una película sobre atletismo que ningún aficionado al cine dejaría de mencionar es Carros de fuego (Hugh Hudson, 1981). Este filme ganador de cuatro premios Óscar (incluido el de mejor película) cuenta la historia de dos corredores británicos de distinta clase social que se entrenan para alcanzar su objetivo de competir en los Juegos Olímpicos de París 1924. La omnipresente banda sonora de Vangelis es tan célebre como la película o más.

La vida de Steve Roland Prefontaine, legendario fondista estadounidense que murió en un accidente de tráfico en 1975 con tan solo 24 años, dio lugar a dos películas: Prefontaine (Steve James, 1997) y Sin límites (Robert Towne, 1998). En la primera, protagonizada por un joven Jared Leto, se narra la meteórica y breve carrera de este atleta que acumuló todos los récords nacionales desde los 2.000 a los 10.000 metros desde la perspectiva de uno de sus entrenadores asistentes. En Sin límites, Billy Crudup firma una gran interpretación de Prefontaine en un filme que ahonda en la relación del atleta con su entrenador personal Bill Bowerman (interpretado por Donald Sutherland), cofundador de la firma deportiva Nike.

Como aportación más exótica al listado, incluimos la película surcoreana Marathon (Jeong Yoon-chul, 2005). Esta cinta cuenta la historia real de un chico de veinte años que, diagnosticado de autismo a los cinco, se entrena en pequeñas competiciones locales para ver cumplido su sueño de participar en una maratón.

Entre las películas más recientes encontramos 4 minute mile (Charles-Olivier Michaud, 2014), historia en la que de nuevo nos encontramos con la figura de un joven con problemas que encuentra su válvula de escape en el atletismo de la mano de un veterano entrenador. Por su parte, El héroe de Berlín (Stephen Hopkins, 2016) se centra en la vida del estadounidense Jesse Owens, legendario atleta negro que ganó cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 delante del mismísimo Adolf Hitler.

Por su parte, el cine en español también se acercó a la figura del runner en El corredor nocturno (Gerardo Herero, 2009), producción hispanoargentina protagonizada por el gerente de una aseguradora (Leonardo Sbaraglia) que sale a correr por las noches para aliviar las tensiones laborales.

Aunque el atletismo no es parte esencial de su argumento, no podemos cerrar este artículo sin mencionar Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), oscarizada película en la que, en una de sus múltiples reinvenciones, el protagonista al que da vida Tom Hanks se convierte, sin motivo aparente, en un afamado y barbudo runner que atraviesa Estados Unidos acompañado por una legión de seguidores. La frase “corre, Forrest, corre” es historia del cine y también una de las más escuchadas por cualquier corredor en tono de broma.